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domingo, 1 de abril de 2007

EL amor maduro ante los padres ancianos.

Hoy te desesperas porque tus padres están viejos y achacosos. Se han convertido en una intromisión en tu apretada agenda, en una verguenza cuando estás con tus amigos. Comprende. Ahora tus padres están viejos. Es tu oportunidad de reflexionar y crecer en el amor. Los he puesto en tus manos para que aprendas a amar. El problema no son ellos. Eres tu que has olvidado de lo que es amar. Se te ha endurecido el corazón y ahora es el momento de recapacitar. Ahora te llamo al amor para con ellos. El amor todo lo vence. Si ellos derraman su comida sobre su ropa, si les cuesta atarse los zapatos. Así fuiste tu y ellos te amaron. Si les cuesta hablar y repiten lo mismo. Así fuiste tu y ellos te amaron. Si tienen sus manías y sus achaques. Recuerda, así fuiste tu y te amaron. Si te parecen inútiles y si no comprenden las nuevas tecnologías. Recuerda así fuiste tu y ellos te amaron. Si caminan muy despacio y sacarlos a pasear requiere de tu paciencia. Recuerda, así fuiste tu y ellos te amaron. Si se hacen las necesidades en la cama. Recuerda así fuiste tu y te amaron. Si te gritan y se incomodan sin razón, recuerda los lloriqueos que ellos soportaron de ti. Todo por amor. Si te dicen que no quieren vivir. Comprende. Solo te están demostrando su dolor y frustración porque sienten ser una molestia en tu vida. Es tu oportunidad para demostrarles con tu amor que ellos son mas bien un don porque los amas. Ellos te están enseñando a amar. Recuerda, no hace mucho fuiste pequeño y ellos estuvieron a tu lado. Las mismas cosas de que te quejas las hiciste tu y ellos lo comprendieron todo. ¿sabes por qué? porque te amaron. La misión de tus padres contigo no ha terminado. Yo me serví de ellos para darte vida y formarte en un hombre adulto, ahora te los pongo en tus manos para que te liberes de ti mismo y entres en la madurez del amor. No temas. Yo estoy a tu lado. Aprende a interpretar lo que te digan a la luz de mis enseñanzas y tendrás paz. Tu Señor y Salvador, Jesucristo

miércoles, 21 de marzo de 2007

La comunicación constructiva - Clave para un buen matrimonio


En 1778, Robert Barron patentó una cerradura de fiador de doble acción, que aún es la base de las cerraduras actuales. Estaba hecha de tal forma que se necesitaba una sola llave para levantar a la vez los dos fiadores.

DEL mismo modo, un matrimonio feliz depende de que el esposo y la esposa aúnen esfuerzos. Para descubrir y experimentar las inestimables alegrías de un buen matrimonio, es esencial la comunicación constructiva.

Qué entraña la comunicación constructiva


¿Qué entraña la comunicación constructiva? Se define comunicación como “transmisión o intercambio de ideas, opiniones o información mediante el habla, la escritura o las señas”. Por tanto, implica dar a conocer sentimientos e ideas. Y para que sea constructiva, estos deben ser edificantes, reconfortantes, virtuosos, dignos de alabanza y consoladores (Efesios 4:29-32; Filipenses 4:8).

La confianza y la comprensión mutuas hacen posible la comunicación constructiva. Estas cualidades se obtienen cuando el matrimonio se considera una relación para toda la vida y existe el compromiso sincero de hacer que funcione. Joseph Addison, ensayista del siglo XVIII, escribió sobre esa relación: “Dos personas que se escogen la una a la otra de entre toda la familia humana, con el objeto de consolarse y atenderse mutuamente, se comprometen con esa acción a responder a las flaquezas y las perfecciones de su pareja con buen humor, afabilidad, discreción, perdón, paciencia y alegría, hasta el fin de sus días”. Qué feliz es una unión de ese tipo. Mediante la comunicación constructiva podemos adquirir esas preciosas cualidades, que adornarán nuestro matrimonio.

Estorbos para la comunicación constructiva


La mayoría de las parejas abordan el matrimonio con optimismo, hasta con euforia. Pero en el caso de muchas de ellas, la euforia desaparece enseguida y el optimismo se desvanece. La seguridad tal vez se vea reemplazada por una mezcla amarga de frustración, ira, hostilidad y hasta profunda antipatía. La convivencia marital se ve reducida entonces a una relación en la que no queda más que aguantar ‘hasta que la muerte los separe’. Si se desea mejorar o conservar la comunicación constructiva necesaria para que exista un buen matrimonio, hay que eliminar determinados estorbos.

Un verdadero estorbo es el temor a la reacción del cónyuge a determinada información o deseo. Por ejemplo, alguien tal vez sienta miedo a ser rechazado tras enterarse de que va a acabar sufriendo una discapacidad grave. ¿Cómo se explica al cónyuge que el tratamiento al que se va a someter cambiará drásticamente su aspecto o su capacidad para valerse por sí mismo? En tales casos es más necesario que nunca comunicarse con franqueza y planificar con seriedad para el futuro. Asegurar de palabra a la otra persona que se la sigue amando, aunado a frecuentes muestras de ternura, comunicará un interés personal que contribuirá a conseguir que el matrimonio sea verdaderamente satisfactorio. En la vida de casados, este proverbio debería hallar su máxima expresión: “Un compañero verdadero ama en todo tiempo, y es un hermano nacido para cuando hay angustia” (Proverbios 17:17).

Otro estorbo para la comunicación constructiva es el resentimiento. Se ha dicho con acierto que los matrimonios felices son la unión de dos personas que saben perdonar. A fin de encajar en esa descripción, los casados harán lo posible por seguir el práctico consejo del apóstol Pablo: “Que no se ponga el sol estando ustedes en estado provocado” (Efesios 4:26). Seguir este consejo y no alimentar la ira o el resentimiento exige, sin duda, comunicación humilde. En un buen matrimonio, los cónyuges no sucumben una y otra vez a la ira, las peleas y el rencor (Proverbios 30:33). Procuran imitar a Dios, quien no guarda resentimiento (Jeremías 3:12). De hecho, se perdonan de corazón (Mateo 18:35).

Un estorbo claro para todo tipo de comunicación es retirarse la palabra, lo cual implica, además de que uno de los cónyuges deje de hablar al otro, las expresiones taciturnas, los suspiros profundos y las acciones mecánicas. Quien actúa de ese modo está dando a entender que siente cierto desagrado. Pero hablar de los sentimientos personales de una manera franca y afable contribuye mucho más a mejorar el matrimonio que guardar silencio y estar malhumorado.

Prestar poca o ninguna atención cuando habla el cónyuge es otro obstáculo que ha de superarse si se desea una buena comunicación en la intimidad del matrimonio. Tal vez estar cansados o atareados nos impida disponer de la energía mental y emocional que hace falta para escuchar con atención. Quizá se discuta sobre ciertos planes que para uno de los cónyuges se habían expuesto con claridad, mientras que para el otro es la primera vez que se habla de ellos. Obviamente, la mala comunicación es la causa de esas dificultades.


Cómo fomentar la comunicación constructiva

Es muy importante dedicar tiempo a la comunicación amorosa y constructiva. Hay quienes pasan muchas horas delante del televisor viendo la vida de otras personas y dejan muy poco tiempo para la suya. Por tanto, apagar el televisor suele ser una medida necesaria para conseguir una comunicación constructiva.

Apagar el televisor permite que haya más tiempo para comunicarse.

Igual que hay un tiempo apropiado de hablar, lo hay de permanecer callado. Dijo el sabio: “Para todo hay un tiempo señalado, [...] tiempo de callar y tiempo de hablar”. De hecho, también hay palabras adecuadas que decir. “Una palabra a su tiempo apropiado, ¡oh, cuán buena es!”, indica un proverbio (Eclesiastés 3:1, 7; Proverbios 15:23). Por ello, determinemos cuál es el mejor momento de dar nuestra opinión o exponer lo que nos preocupa. Preguntémonos: “¿Está mi cónyuge cansado, o se encuentra relajado y fresco? ¿Puede provocar una discusión el tema que quiero plantear? ¿Qué le molestó de mi manera de exponer este asunto la última vez que lo tratamos?”.

Es conveniente recordar que las personas reaccionan mejor cuando perciben cómo les beneficiará a ellas colaborar con la petición o acceder a ella. Si hay tensión entre los esposos, uno de ellos pudiera sentirse tentado de decir: “Hay algo que me molesta, así que vamos a aclararlo ahora mismo”. Es verdad que la manera exacta de expresarse dependerá de las circunstancias, pero sería mejor decir algo así: “Cariño, he estado pensando en lo que hablamos antes y en cómo arreglar las cosas”. ¿Qué manera de abordar el asunto es más probable que agradezca nuestro cónyuge?

En efecto, es muy importante cómo se dicen las cosas. El apóstol Pablo escribió: “Que su habla siempre sea con gracia, sazonada con sal” (Colosenses 4:6). Procuremos que el tono de voz y las palabras que usamos sean con gracia. Tengamos en cuenta que “los dichos agradables son un panal de miel, dulces al alma y una curación a los huesos” (Proverbios 16:24).

En el caso de algunos matrimonios, colaborar en algunas tareas de la casa propicia un buen ambiente para la comunicación. Tal cooperación fomenta la sensación de estar compenetrados, a la vez que proporciona el tiempo para tener conversaciones edificantes. En el caso de otros matrimonios, es mejor y favorece más la comunicación constructiva estar juntos tranquilamente sin hacer nada.

Normalmente se aprende mucho observando cómo se comunican las parejas compatibles. ¿Qué ha contribuido a que sean así? Es muy probable que su armonía y la facilidad con que se comunican sean la consecuencia de su esfuerzo personal, paciencia y consideración amorosa. Ellos mismos tuvieron mucho que aprender, pues no se consigue un buen matrimonio por casualidad. Es muy importante tomar en consideración la opinión del cónyuge, percibir sus necesidades y distender con una palabra prudente las situaciones que puedan causar tensión (Proverbios 16:23). Por tanto, si estamos casados, hagamos lo posible por lograr que sea agradable vivir con nosotros y que sea fácil pedirnos disculpas. Eso contribuirá mucho a que tengamos un buen matrimonio.

Nuestro Dios desea que las personas disfruten de matrimonios felices y duraderos (Génesis 2:18, 21). Pero la clave la tienen quienes se casan. Son necesarias dos personas amorosas que dominen el arte de la comunicación constructiva para conseguir un matrimonio feliz.


La comunicación constructiva contribuye a unir los corazones en un amor duradero

LO QUE VALEN LOS HIJOS


Estos días se han dado cifras de lo que cuesta un hijo; pero no se ha dicho lo que vale. ¿Hay algo más hermoso en la vida, que la sonrisa o el sueño de un niño, cuyo rostro, complacida, contempla su mamá? Experimento que nada en el mundo es comparable al valor de los hijos. Ellos son la fuente de mi primera sonrisa por la mañana, una razón fuerte para vivir.

¡Qué vacía una casa sin hijos! Sin ellos, ¿podrá haber peso en el corazón y gozo verdadero? Una mujer sin hijos corporales o espirituales, vive en la estrechez del egoísmo, ahogado su instinto maternal. En matrimonio sin descendencia está abocado, ella o él, a la soledad. ¿Cuál será la causa por la que ciegas ideologías presentan la antinatalidad como progreso?

El materialismo no ve más allá de la moneda, sólo conoce el metal. Sin hijos sucede como en el cuento de la hormiga en su nueva versión, cuando se muere la cigarra: se vuelven neurasténicos y fallecen de tristeza. Cuando yo era niña, los corros infantiles alegraban el pueblo. Hoy, los pueblos, silenciosos, caminan hacia la muerte. Los niños, como ciertas aves, están en peligro de extinción. ¿Y eso es progreso? Un país con niños es como un árbol en primavera, con renuevos, un manantial de vida y de esperanza.

miércoles, 14 de marzo de 2007

LA INFIDELIDAD MATRIMONIAL



Para Frances M. Berman, especialista en psiquiatría para adultos del Centro Médico Monte Sinai, Miami, cuando se es infiel se rompe algo especial que para algunos no puede ser sustituido.
Se destruye la confianza, produce inseguridad y hasta hay quienes se dejan manipular por su pareja, haciéndola sentir responsable por la traición. Berman insiste en que ser desleal puede cambiar la vida por completo.

De acuerdo a su experiencia, la orientadora Gina de Castelblanco sintetiza: “La infidelidad es clavar un cuchillo en el corazón del otro. Dejar de ser infiel es sacar el cuchillo pero recuperar la confianza es curar la herida y esta nunca se cura de un día para otro. A veces creemos que cuando se acaba la infidelidad todo está arreglado y nos olvidamos de aquella herida en el corazón”.

Los especialistas recomiendan confesar el desliz sin entrar en detalles. No auspician el divorcio si la única causa es la infidelidad porque puede ser un error irreparable cuando existen otros factores rescatables en la relación.

Aconsejan reflexionar sobre los valores que un día los llevaron a la unión y si estos siguen siendo válidos, preguntarse si vale la pena continuar con su pareja en lugar de perderlo todo por un error.

La infidelidad no tiene excusas como tal. Simplemente podemos comprenderla y es algo muy personal de quien toma la decisión de parar o continuar la relación.

Hay diversos factores que propician la infidelidad así que siempre recomendare una terapia de pareja para trabajar con asuntos pendientes, pues no podemos arreglar en unos minutos lo que se descompuso en años o meses. De verdad te sugiero que reflexiones que quieres para tu vida y en base a esa decisión trabajes tus emociones.

Piensa en todas las cosas buenas, también sin dejar de pensar en ti en tus sentimientos busca toda la ayuda posible para poder continuar con el matrimonio sin llegar afectar tu vida tus emociones. Como odiar como sentir un dolor en tu corazón que no te deje vivir.


Pregunta: ¿Como puedo superar la infidelidad de mi pareja?

Respuesta:

La infidelidad es un asunto delicado de tratar por lo cual te comento que es muy necesario tomar una terapia de pareja para poder llegar a un entendimiento de los acontecimientos pasados para enriquecer el presente, de lo contrario van quedando huellas que de no ser tratadas corren el riesgo de hacerse mas grandes y dolorosas.

No lo dudes, si ya tomaste la decisión de estar con tu pareja; acudan a terapia para ver cristalizadas las ilusiones y metas de los dos. Pero si el no quiere tomar la terapia tómala tú.

Una pareja funciona de manera adecuada cuando ambos miembros pueden confiar uno con el otro.

Se supone que cuando estableces la relación es porque deseas estar con esa persona y le serás fiel, pero a veces todo y tenerlo muy claro en un momento determinado, nos sentimos atraídos hacia otra persona distinta a nuestro cónyuge. Cuando esto sucede no siempre las consecuencias son las mismas.

Generalmente el enamoramiento es una emoción intensa y apasionada y si se dispone de libertad horaria para el flirteo, tendemos a vivirlo.

Muchas veces se dice como justificación que "no se pudo evitar" "te acosaron hasta que cediste" o simplemente "se te puso a tiro".

La realidad, queridos amigos, es que todo ser humano tiene poder de elección y nunca hacemos nada que nosotros no queramos, por tanto si somos infieles es porque nos apetece serlo.

La infidelidad no tiene justificación si la pareja funciona bien en todos los aspectos. Es el camino del cobarde que prefiere el engaño a la verdad. Cuando no hay amor, no hay deseo ni excitación hay que romper el vínculo porque la permanencia en ese estado dificulta el crecimiento personal de cada cual.

Otra cosa que le pregunto a la gente y me fascino con sus respuestas es lo siguiente: "Oye, ¿qué es lo esperas del futuro para tus hijos?" Y la respuesta más común es: "Pues, ¡espero que les vaya bien!" ¿Y tienes la esperanza que algún día tus hijos vayan a la universidad?

Me desesperan respuestas tan comunes y ordinarias como lo son la gran mayoría: "Me gustaría, pero eso sólo Dios lo sabe". U otras como esta: "Pues, ¡yo espero en Dios que si!"

Si yo te hago la pregunta, querido lector: "¿Y tú qué esperas de la vida?", ¿cuál sería tu respuesta?

Ojalá no seas como la mayoría que quieren echarle todos sus problemas y sueños a Dios, Dios tiene suficientes tareas más importantes que concederle los deseos a flojos y atenidos a su buena voluntad.

Ojalá tomes el control absoluto de tu destino y de tu vida, Tu eres el único responsable de lo que te suceda o no te suceda, de lo que tienes o no tienes.

¿Y sabes una cosa? Yo tengo la esperanza que tomes el control de tu vida.

Entonces llegamos al punto de que la realidad nos muestra las dos caras de su rostro, lo maravilloso y lo triste o terrible, ahora llegó el momento de pensar si una vez caída la muralla de las ideas preconcebidas nos quedamos así como simples espectadores o pensamos en actuar, en cuestionarnos bajo la pregunta vital que debe hacerse cada uno

¿Qué buscamos en este mundo? ¿Cuál es mi misión?

Creo que gran parte de nosotros coincide en que buscamos ser "felices" y también quisiéramos (si reflexionamos con sinceridad) que todos fuesen felices, que se acabasen los problemas, los odios, las guerras, las enfermedades, la muerte y que vivamos en un "mundo ideal", ¿es esto lo que buscan todos? .

Pues la respuesta es sí .

Hemos de aclarar que no se trata de salir ahora mismo a regalar tus cosas y volverse un ermitaño o un vagabundo, si no de comprender cuan apegados estamos y simplemente eso "comprender" y encontrar en el interior de nuestro corazón que en realidad lo importante son las cosas del alma, el amor, nuestro espíritu y comprender que en realidad nos bastamos a nosotros mismos y no necesitamos ningún "apego" artificial para ser felices, eso es lo que importa.

El camino es muy difícil y largo, la "auto conciencia", "el desapego del yo", el decirle a cada uno de nuestros apegos: "en realidad no te necesito para ser feliz" ,pero valdría la pena intentarlo, mientras los "pensadores" encuentran una solución para distribuir la riqueza de las naciones en el mundo y paliar el hambre y el dolor...

Si se pudieran difundir estas ideas u otras que ayuden al crecimiento de nuestro "mundo interno" pienso que por lo menos se aliviarían muchos sufrimientos innecesarios, ¡así que busca tu camino interior, que eso es lo importante en esta vida!

¿De que manera reaccionasteis ante la infidelidad del ser amado? ¿Te dejaste llevar por el veneno de los celos? ¿Mataste? ¿Estás en la cárcel?

Piensa muy bien lo que tienes que hacer, sobre todo nunca te culpes de lo que paso, menos creas que tu eres culpable, nadie nadie se merece ser traicionado y menos se merece que lo culpen de el error de la otra persona, hay algo tan ruin y tan cobarde como es querer culpar al esposo o a la esposa.

Con frases tan comunes como es : TU ME ORILLASTE, TU TE LO MERECIAS, TU NO ME COMPLACIAS, TU NO ESTABAS DISPUESTA(o) SIEMPRE TE DOLIA LA CABEZA, SIEMPRE ESTABAS CANSADO(A) No eso es tan falso como querer que la otra persona cargue con la culpa de nuestros errores. Hay una leyenda tan popular pero tan cierta:

NO HAY FOGÓN QUE NO PRENDE, SOLO QUE NO LO SABES ENCENDER.

Y es la realidad, nadie nadie es tan frío, que no corresponda aun buen inicio de intimidad, con amor con paciencia y sobre todo con comunicación.



La infidelidad deja tantas consecuencias. Morales y en ocasiones tan tristes como son:

Los hospitales, los cementerios o panteones, las cárceles, están llenas de sinceros equivocados que reaccionaron en forma absurda ante los eventos exteriores.

La mejor arma que un hombre puede usar en la vida, es un estado Psicológico correcto.

Uno puede desarmar fieras y desenmascarar traidores, mediante estados interiores apropiados.

Los estado interiores equivocados nos convierten en víctimas indefensas de la perversidad humana.

Aprended a enfrentaros ante los sucesos más desagradables de la vida práctica con una actitud interior apropiada...

No os identifiquéis con ningún acontecimiento; recordad que todo pasa; aprended a ver la vida como una película y recibiréis los beneficios...

Cuídate busca, toda la ayuda que puedas tu salud física y mental no tienen precio.

No olvidéis que acontecimientos sin ningún valor podrían llevaros a la desgracia, si no elimináis de vuestra psiquis los estados interiores equivocados.

martes, 6 de marzo de 2007

Y CÓMO ES TU PAPÁ?



La figura paterna es igualmente importante que su contraparte: la madre, para lograr que sus hijos se desarrollen de manera armónica y con bases fundadas en valores morales, ética y de conciencia social.

Él es el símbolo de la fortaleza, el bastión de la familia o al menos así debería ser. Sin embargo, debido a que muchas veces no se tiene conciencia de este importante rol, la educación proveniente del padre suele dispersarse, con las consecuencias del caso.
Entrevistamos a varios padres e hijos, para que nos comentaran cómo se ven a sí mismos y cómo los ven sus hijos.

Sin pretender etiquetar a los padres, pues no se puede generalizar, ya que cada individuo responde a sus propias circunstancias; hemos hecho algunas clasificaciones que pudieran servir como ejemplo de las diferentes perspectivas y experiencias.

El proveedor

Pedro: “Mi preocupación fundamental es mi familia, procuro que no les falte nada, dentro de mis posibilidades. Pero como estoy todo el tiempo en el trabajo no tengo oportunidad para hablar con ellos, de hecho, la educación está a cargo de mi esposa. El único día que estoy en casa me dedico a descansar, pensándolo bien, desconozco lo que piensan y sienten mis hijos”.

El padre ideal

Melisandra: “Mi padre es lo máximo, una persona honesta, muy noble, muy consentidor conmigo. Siempre me ha sobreprotegido. Desde que era niña nos enseñó valores, amor a la familia y la superación personal. A pesar de que trabajaba, siempre estaba ahí. Lo que le agradezco es que cuando murió mi mamá, él nos sacó adelante a nosotros (a mi hermano y a mí). Tuvo muchos problemas económicos, a pesar de ello nunca permitió que dejáramos de estudiar y nos impulsó para que nos recibiéramos; nos ha cuidado mucho. Lo adoro, lo quiero y lo admiro. Es mi inspiración, me aporta ideas pues lee mucho, está muy atento de mi carrera”.

El autoritario

Roberto: “A mí eso de andarlos apapachando no se me da. Sí los quiero, pero no me gusta que sean débiles, por eso los regaño y exijo mucho. Tal vez esté mal porque a veces me acusan de que soy muy duro con ellos. La vida es así y quiero que ellos se sepan defender y enfrentarse a los problemas, porque yo no voy a estar con ellos siempre”.

El superhéroe

Manuel: “Es mi superhéroe, cuando era niño me enseñó a andar en bicicleta, en patines, el amor por la música (aunque tengamos gustos distintos), la comida, la lectura; casi todo lo que es diversión lo aprendí de mi papá. También su amor por el trabajo, el amor por mi mamá, por mi hermano y por mí. Son valores que nos han dado desde que éramos niños; su sentido del humor, bueno, hasta le aprendí su pasión por los relojes de todos tipos”.

El egoísta

Eduardo: “Yo cumplo con darles casa, comida y educación. Pero ni crean que les voy a dejar nada cuando me muera; si quieren tener algo les tiene que costar a ellos. A mí nadie me dio nada y todo lo que he logrado ha sido por mi propio esfuerzo, así que mis hijos están conscientes de que no les voy a regalar nada. Cuando yo era niño no tuve juguetes, porque mi papá decía que esas eran tonterías, que las cosas costaban y teníamos que ganárnolas, lo mismo pienso yo”.

El vicioso

Luisa: “Fuimos siete hermanos, mi padre era obrero de una fábrica y no le alcanzaba lo que ganaba. El problema es que le gustaba mucho tomar, me acuerdo que los fines de semana se arreglaba y se iba, siempre tenía muchas invitaciones porque era ‘el alma de la fiesta’; eso sí, aunque se estuviera muriendo de las cruda no faltaba al trabajo, murió como vivió, se mató en un accidente de automóvil cuando venía de una boda, bien borracho...”.

El sobreprotector

Ricardo: “Cuando me separé de mi esposa, mis dos hijos estaban pequeñitos, el mayorcito apenas caminaba y el otro era un bebé de pañales. Me dediqué completamente al trabajo y a ellos, los llevaba a todos lados. No me arrepiento, al contrario, estoy muy orgulloso de ellos, creo que valió la pena porque ahora son unos hombres de bien. Ahora les toca a ellos vivir su propia vida, formar su hogar y seguir adelante. Yo ya cumplí, pero eso no quiere decir que me voy a separar de mis hijos, saben bien que contarán conmigo hasta el último de mis días”.

El ausente

Camila: “Me hubiera gustado conocer a mi padre, lo llegué a ver algunas veces, pero nunca tuvimos una verdadera relación de padre e hija, él no me brindó ni apoyo moral o económico, nada. Luego nos abandonó y supe que formó otra familia. Cuando se murió no sentí ni frío ni calor. La verdad no podría decir cómo era él o cómo pensaba, yo también fui una desconocida para él”.

El violento

Pilar: “De lo que me acuerdo es que en la casa siempre había gritos y golpes, tanto le pegaba a mi mamá como a mis hermanos y a mí. René, mi hermano el mayor, se fue de la casa cuando tenía como 14 años y nunca volvimos a saber de él. Mi mamá se enfermó de la pena y como dejó de trabajar nosotros tuvimos que hacerlo desde muy chicos. A mí papá sólo le interesaba tomar y los caballos, lo poco que ganaba lo perdía en el hipódromo”.

El hecho de engendrar a otro ser no implica necesariamente ser padre, pues los dos hechos son cosas distintas, desgraciadamente, en la gran mayoría de casos es un vocablo que les queda grande a muchos hombres.

Usted, amable lector, ¿con cuál de estos casos se identifica?, independientemente de que no exista el ideal, tiene la oportunidad de reconsiderar y acercarse a sus hijos, pues no hay que perder de vista que la sangre llama y que sólo hay que tender los lazos para lograr un reencuentro provechoso para ambos: padres e hijos.